NOROESTE ARGENTINO
El viaje se inicia en la ciudad de Tucumán, de allí se parte atravesando la selva por un camino de cornisa, hacia Tafí del Valle, lugar famoso por su parque de menhires con una antigüedad mayor a los 3000 años AC y cuyo origen es aún desconocido.   Dejando atrás los restos arqueológicos de La Bolsa (3000AC), se sigue hacia Amaicha del Valle con la imperdible visita al museo de la Pachamama (Madre Tierra), luego el camino nos conduce al límite de la provincia de Salta donde se encuentran las ruinas de Quilmes, antigua civilización indígena con ascendentes incaicos (800DC).
Transitando por el desierto podremos apreciar los cardones, cactus de más de 3m de altura que nos conducirán al ingreso de Cafayate en Salta, esta localidad es famosa por la producción de vinos, vale bien la pena hacer un alto en el camino para la degustación en las propias bodegas. Camino hacia la ciudad de Salta se observan las distintas formaciones producto de la erosión como ser Los médanos, El sapo y La garganta del diablo entre otros.
El clásico city tour nos llevará a San Lorenzo una pintoresca localidad ubicada en la transición hacia la selva subtropical.
El contraste se hará evidente al atravesar la cuesta del obispo y el parque nacional Los Cardones para así visitar Cachi, un simpático pueblo Colonial ubicado a 2300 msnm. La travesía nos conducirá hacia nuestra próxima aventura, al llegar a San Antonio de Los Cobres perderemos todo contacto con la civilización y atravesaremos una planicie desértica ubicada a unos 3500msnm, en manos del GPS encontraremos el rumbo hacia las Salinas Grandes donde visitaremos los obrajes para la extracción de sal.
Adentrados en la provincia de Jujuy circulando por el camino pavimentado más alto del mundo (4800msnm) nos maravillaremos con el cerro de los siete colores en Purmamarca.

El asombro no encontrará límites al descubrir la Quebrada de Humahuaca y sus pueblos linderos como ser Tilcara en donde se encuentra las ruinas de una fortaleza indígena denominada Pucará. Este valle ha sido usado durante más de 10.000 años como vía de comunicación tanto de bienes como ideológico entre las desarrolladas culturas de los altos Andes y los valles del altiplano. Así lo atestiguan las numerosas ruinas pre-incaicas de la zona. Este hecho combinado con la magnificencia de los paisajes ha valido el nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.


Como broche del viaje se visita Iruya un poblado enclavado en la montaña donde el tiempo se detuvo.